domingo, 28 de marzo de 2010

La razón no sabe la razón de los sentimientos

Hola:
Este primer tema que quiero compartir con Uds. que he llamado "La razón no sabe la razón de los sentimientos"
Y es que muchas veces la razón de nuestros sentimientos es muy diferente a nuestra razón lógica, en donde uno más uno no es dos.
El sentido que le querremos dar a nuestra vida no es el "racional". No queremos que nuestra vida sea "lógica", "aburrida", "monótona". Queremos sentirnos vivos.
Las desiciones más importantes las tomamos totalmente influenciados por nuestros sentimientos. Si lo pensamos mucho, no nos casaríamos, no tendríamos hijos, no nos iríamos del lugar que nos vio nacer, no nos arriesgaríamos a nada.
Es justamente esto, lo que caracteriza al ser humano, ¡ para bien y para mal!. Pero, ¿cómo darnos cuenta de este juego?, ¿cómo saber lo que los sentimientos nos muestran?.
Ya desde la época de los griegos se señalaba que lo más difícil de lograr en el ser humano es el conocimiento de uno mismo.
En la jerga psicológica existe una patología llamada "alexitimia", ausencia de palabras que te permiten comprender lo que estás sintiendo, y el cuadro que más habla de ello es el síndrome de Asperger, que se presenta en niños brillantes intelectualmente, pero con una ausencia de contacto con sus sentimientos, no es que no tengan sentimientos sino que no hay una vía de acceso a esta parte del si mismo.
Si le ponemos palabras a los que sentimos nos hacemos dueños de nuestros sentimientos, de los contrario nos quedamos en la "sensación", en lo fisiológico, o en la "ausencia". Bollas, psicoanalísta inglés, nos habla de "lo sabido no pensado", refiriéndose a que muchas veces no entendemos lo que nos está pasando, sabemos que hay algo que nos asusta, y/o que nos atrae, pero no comprendemos qué es. Los sentimientos no existen de forma pura, se presentan encontrados, unidos, separados, confundidos, etc.
Lo sabido no pensado, lo vivimos muy intensamente cuando estamos de duelo, cuándo perdemos un amor, un ser querido, un trabajo, un hogar... Y también cuando nos enamoramos, o nos apasionamos por algo o por alguién... Nos perdemos momentáneamente en los sentimientos, la energía nos falta o nos sobra, nos sorprendemos de que el mundo siga igual si nosotros somos otros. Es como estar pasando por un periodo "de locura temporal", necesitamos estar cuerdos para pasar por este trance...