martes, 7 de diciembre de 2010

BÚSQUEDA DE PROTAGONISMO Y VIOLENCIA

El Viernes pasado nos enteramos por los medios de la toma de rehenes, por parte de un "asaltante", en una agencia bancaria de Gamarra (emporio comercial de la microempresa en el Perú). Sus pedidos fueron desde un helicóptero, 2 millones de dólares, una moto y una 4 x 4.
El asaltante tenía 29 años y era descrito como un joven callado, trabajador y pacífico por quienes lo conocían ¿qué pasó por la mente de este joven?, había desertado del ejército y al parecer estaba pasando por una situación personal y familiar crítica. Buscó una situación en la cual fuera el protagonista, al estilo de las películas de acción, y terminó muerto por un tiro certero de la policía...
Nuevamente vemos la irrupción de la violencia, el asaltante disparó en las algunas partes del cuerpo a algunos rehenes (en las piernas), como para asustarlos, a otra rehén le cayo una esquirla en la frente. ¿Qué quería realmente Ruiz Wilfredo? Sus pedidos eran atolondrados y poco realistas. La agencia bancaria que había escogido estaba llena de gente, dentro y fuera del local...
El noticiero se convirtió en una transmisión directa de una situación real, que desde la toma de rehenes en el Sexto, hace 25 años aproximadamente, no veíamos en Lima. Pero en esta ocasión, el grado de crueldad del asaltante, al parecer era controlado, lo que veíamos parecía una representación de una escena copiada de una película, con gritos, y disparos al aire. Y claro que se hizo célebre este joven, todos lo vimos y todo presenciamos su muerte. Los que fueron al Banco a la 1 y 30 pm. y estuvieron 7 horas "secuestrados", entre ellos mujeres y niños no olvidarán nunca éstas escenas: La irrupción de la violencia: física, verbal, psicológica, etc. desde el secuestrador por un lado y desde la policía que les salvó sus vidas, abatiendo al victimario. ¡La muerte del asaltante salvó de la muerte a los rehenes!!!!!
Nos queda preguntarnos ¿se pudo prevenir esta situación?, ¿qué llevó a este joven a actuar de este froma? ¿a desertar del ejército?, ¿una intervención psicológica oportuna habría evitado este desenlace fatal? ¿Como sociedad que podemos hacer para prevenirlas?

jueves, 11 de noviembre de 2010

Relaciones violentas entre pares en la escuela

Las noticias nos muestran lo violencia que es capaz de hacer un chico o grupo de chicos a otro; estos chicos, no son delincuentes, sino compañeros de colegio, y pareciera que gozaran de dañar al más débil.
Hace mucho tiempo que la escuela dejó de ser un lugar seguro, en donde se aprende a respetar al otro, al parecer no funciona el mandato ético "no hagas al otro lo que no quieras que te hagan a ti". Algunos piensan que son más iguales que otros.
La escuela no es una isla, está dentro una comunidad en donde hay diferencias, entre sus miembros, la discriminación, la exclusión, por el color de piel, por la capacidad económica, por el lugar donde vives, por la forma en que hablas, etc., están presentes en nuestra sociedad y también en la escuela. La falta de oportunidades iguales para todos, en salud, educación, acceso al empleo, a la justicia, vivienda, etc., es el marco donde se producen las situaciones de violencia cotidiana, en donde los más débiles y desprotegidos son los que sufren las consecuencias con mayor intensidad, como quedó demostrado en las conclusiones y recomendaciones de la comisión de la verdad y la reconciliación.
La calidad de los vínculos, la convivencia, el día a día es el lugar en donde ponemos a prueba nuestra salud mental, y la salud mental es el "estado dinámico de bienestar subjetivo..., y se plasma en el establecimiento de relaciones humanas equitativas e inclusivas..." (En Lineamientos para la salud mental, MInsa, 2004). Entonces ¿qué podemos hacer para que los vínculos en la escuelas, entre los niños y adolescentes sean más humanos, equitativos e inclusivos? ¿Cuál es le rol de los adultos?.... A continuación transcribo parte de un artículo que hice en el Libro Escuela: espacio de salud mental (Puente, 2010), editado por la Apppna, respecto al tema dee la convivencia violenta en la escuela:

El tema de la violencia escolar entre pares nos permite entender las interacciones sociales desde los primeros años y su curso en la infancia y la adolescencia, la violencia en la escuela inicia en el estudiante su carrera hacia el delito, por ello es importante que como educadores, psicólogos, psicoterapeutas, comunicadores, etc. estemos atentos y desarrollemos la capacidad de autocrítica constructiva de nuestras interacciones sociales y no permitamos situaciones de abuso. El objetivo primordial es construir un mundo mejor cada día, en donde prime el respeto y la solidaridad con el otro.

Para terminar cito a Castoriadis, filósofo y psicoanalista, dedicado al estudio historico-social de las instituciones: «… solo una colectividad autónoma puede formar individuos autónomos y viceversa […] la autonomía es la capacidad de cuestionar la institución efectiva de la sociedad, y [la sociedad] debe hacerle a usted capaz de cuestionarla» (1999: 204).




domingo, 6 de junio de 2010

La violencia por desamparo: mucha libertad y poco amor

En nuestras relaciones humanas la violencia siempre va a presente de una u otra forma.
Desde dentro de nosotros mismos, está presente en afectos que nos pueden dominar como la ira, la envidia, los celos, el resentimiento, la impotencia, etc. En enfermedades que nos pueden dañar, un resfrío, un dolor, un accidente, hasta un cáncer. En situaciones de pérdida de un ser querido.
Desde fuera, recibimos violencia de la sociedad en que vivimos, por ejemplo en situaciones de crisis institucional, injusticia social, marginación, violencia urbana, corrupción, etc.
No todos tenemos la misma capacidad para modular los afectos, para conocernos a nosotros mismos, ni la capacidad para tolerar adecuadamente las frustraciones. El exceso y el defecto en esta tolerancia va a determinar nuestra forma de afrontar la vida. Una buena dosis de agresión va a permitir que tomemos las riendas de nuestra vida con más decisión y fuerza, e incluso el uso de violencia en algunas oportunidades como cuando está en peligro nuestra vida nos va a permitir salvarnos.
Existe una forma de violencia que cada vez aumenta más y que afecta a los niños y jóvenes en la actualidad y es la violencia por ausencia, por abandono, por desamparo.
Nacemos solos, salvo que tengamos un hermano gemelo, y morimos solos. Y por eso mismo es de vital importancia la presencia de un ser querido especialmente en nuestra infancia y juventud, para acudir a él, en el momento que lo necesitemos. ¿Qué pasa cuando las cosas no salen como nosotros esperábamos?, ¿qué pasa cuándo ponemos nuestra ilusión en algo o en alguien y nos después nos sentimos engañados? El hablar con alguien de lo que nos pasa nos ayuda a hacer una catarsis por un lado y a ir elaborando y entendiendo lo que pasó.
El guardarse las cosas, el romper la hoja como si no pasara nada, nos va empobreciendo afectivamente, y nos va llenando de violencia contenida, de impotencia y de dificultad para disfrutar de los momentos agradables.
La anhedonia, o ausencia de motivación para hacer las cosas, la incapacidad para ilusionarse, para poder disfrutar de un logro, atraviesa cada vez más la vida, y es una forma de violencia que va mermando nuestro equilibrio interno.
Cuando el sentimiento que prima es la soledad, el desamor, y la rabia, entonces se hace un uso de la violencia, a través de una libertad indiscriminada, sin posibilidad de autocuidado, sin límites claros. Se busca algo que mitigue es dolor, ya sea en el alcohol, drogas, sexo, juego, etc, sin lograr satisfacción, se convierte en una trampa, que va empobreciendo el yo, es decir empobrece la capacidad de reflexión, y el uso de la voluntad.
El desamparo es vivido como un daño y no se tiene claro de quién, es una sensación de nos tenemos que cobrar por lo mal que nos ha tratado la vida, genera una actitud que en la jerga psicológica se llama " contrafóbica", es decir mostrar lo contrario y enfrentarse abiertamente al peligro, buscarlo y disfrutar del riesgo, del miedo, del escarnio, de lo mórbido....


sábado, 8 de mayo de 2010

Feliz día del hij@, feliz día de la madre

Las madres (y los padres) aprenden a serlo con sus hijos y ellos aprenden a ser hijos con sus madres.
Mi reflexión va del lado de las demandas que la sociedad hace a las madres, demanda de perfeccióus que muchas mujeres y muchos hijos, se la toman muy en serio a costa de sí mism@s, postergando una y otra vez sus deseos en función del otro. Pero también y como consecuencia de esta demanda aparece el otro extremo el de las madres que se toman muy en serio a sí mismas, y que no permiten que nada ni nadie se interponga ante ellas, no aceptando la existencia de el otro, como diferente, del hijo que pueda sentir y pensar de forma diferente.
En la jerga psicoanalítica se les llama madres narcisistas.
Es inevitable que los padres proyecten sus anhelos, pero también sus frustraciones en el bebé, más aún cuando el nacimiento de un bebé en la actualidad, es una de las principales causas de estrés de los padres, debido a largas jornadas de trabajo y no tener el tiempo suficiente para dedicarlo a sus hijos tanto en cantidad como en calidad. (ver www.ninosdelmilenio.org).
Las frustraci0nes de los padres y en especial de las madres deberían ser conversadas y explicitadas en diferentes espacios, personales, familiares y grupales, así como los sentimientos de amor odio que acompañan a la maternidad y de igual manera los sentimientos de los hijos.
La sociedad al sobre valorar a las madres, las divinisa y les quita lo más valioso: su humanidad. ¡Felíz día del hij@ y de la madre ( y padre)!

domingo, 28 de marzo de 2010

La razón no sabe la razón de los sentimientos

Hola:
Este primer tema que quiero compartir con Uds. que he llamado "La razón no sabe la razón de los sentimientos"
Y es que muchas veces la razón de nuestros sentimientos es muy diferente a nuestra razón lógica, en donde uno más uno no es dos.
El sentido que le querremos dar a nuestra vida no es el "racional". No queremos que nuestra vida sea "lógica", "aburrida", "monótona". Queremos sentirnos vivos.
Las desiciones más importantes las tomamos totalmente influenciados por nuestros sentimientos. Si lo pensamos mucho, no nos casaríamos, no tendríamos hijos, no nos iríamos del lugar que nos vio nacer, no nos arriesgaríamos a nada.
Es justamente esto, lo que caracteriza al ser humano, ¡ para bien y para mal!. Pero, ¿cómo darnos cuenta de este juego?, ¿cómo saber lo que los sentimientos nos muestran?.
Ya desde la época de los griegos se señalaba que lo más difícil de lograr en el ser humano es el conocimiento de uno mismo.
En la jerga psicológica existe una patología llamada "alexitimia", ausencia de palabras que te permiten comprender lo que estás sintiendo, y el cuadro que más habla de ello es el síndrome de Asperger, que se presenta en niños brillantes intelectualmente, pero con una ausencia de contacto con sus sentimientos, no es que no tengan sentimientos sino que no hay una vía de acceso a esta parte del si mismo.
Si le ponemos palabras a los que sentimos nos hacemos dueños de nuestros sentimientos, de los contrario nos quedamos en la "sensación", en lo fisiológico, o en la "ausencia". Bollas, psicoanalísta inglés, nos habla de "lo sabido no pensado", refiriéndose a que muchas veces no entendemos lo que nos está pasando, sabemos que hay algo que nos asusta, y/o que nos atrae, pero no comprendemos qué es. Los sentimientos no existen de forma pura, se presentan encontrados, unidos, separados, confundidos, etc.
Lo sabido no pensado, lo vivimos muy intensamente cuando estamos de duelo, cuándo perdemos un amor, un ser querido, un trabajo, un hogar... Y también cuando nos enamoramos, o nos apasionamos por algo o por alguién... Nos perdemos momentáneamente en los sentimientos, la energía nos falta o nos sobra, nos sorprendemos de que el mundo siga igual si nosotros somos otros. Es como estar pasando por un periodo "de locura temporal", necesitamos estar cuerdos para pasar por este trance...